by Otfried Preußler

Siguiendo las recomendaciones de Goodreads busqué a Krabat para encontrarme al principio en una historia extraña… un huerfano que es llamado a un viejo molino. La historia al principio pensé que sería algo parecido a un terror para niños… pero el terror para niños fácilmente se transforma en un cuento de hadas.

Una vez avance un poco me fuí dando cuenta de que el libro tiene un sabor conocido como a algo que he leído. Como a folklor. Como a las historias del viejo mundo, y sin embargo no es una historia “tan” conocida.

Hay una forma de magia que hay que aprenderla con esfuerzo: es la de aprenderse signo por signo y fórmula por fórmula lo que pone en el Grimorio. Y luego hay otra que le brota a uno de lo más profundo de su corazón: de la preocupación por alguien al que se ama.

 

Le digo a Agustín, tiene a un sabor a cuento de hadas porque Krabat va reuniendo aliados a golpe de inocencia y buenas intenciones. Se hace de armas que en un principio no sospechó que tendría para finalmente encontrar los retruecos de la historia. De Su historia. De la historia del Molino y el molinero.

La historia podría considerarla fácilmente como una de las que recomendaría en algunas ocasiones. Esas historias que se quedan contigo y que recuerdas en sueños.

Fué terriblemente hermosa.

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