Así como contaba que últimamente los días se nos van caminando a las horas libres con los perros, el lunes no fue la excepción. A las 8:30 de la noche estuvimos listos Agus, los perros y yo y nos dirigimos a una provechosa caminata de una hora. Íbamos hablando de todo y nada, como un descanso del día hasta que sentí un gotón en la cabeza. Lo primero que pensé es que había sido un pájaro y comencé a ponerme toda histérica y a gritarle a Agus que me quitara lo que sea que me había caído. Fue una mala decisión haber pensado que era eso y no haber pensado en lluvia, en esos momentos todavía teníamos tiempo…
Unos cinco minutos después ya no había retorno. El cielo comenzó a caerse en forma de unas gotas de lluvia gruesas y cargadas, tupidas y de repente donde no había lluvia… estaba. Como si hubiera esperado el momento oportuno para dejarnos a la mitad de la nada con dos perros.
Agus y yo nos miramos, él puso música en su celular mientras me confirmaba que íbamos a pasar una larga temporada en el pequeño refugio que pudimos alcanzar, un pequeño techo entre dos localitos de plaza. En algún momento caímos en cuenta que habíamos dejado las ventanas de la casa abiertas (mal mal mal).
Al principio de la lluvia, esta comenzó fuerte y con un viento que hacía que se metiera bajo el techito. Inmediatamente tome al Killer y me lo puse en brazos (plan con maña, yo comenzaba a tener frío y no había sacado nada para taparme). La pobre Nico tuvo que pasar por la lluvia. Después de unos momentos aprendió que podía esconderse detrás de nuestros pies, pero esto sólo amortiguaba un poco el agua, de todos modos quedó totalmente empapada.
Estuvimos bajo la lluvia media hora.
Lo único que recuerdo es que a mí me dio miedo el granizo, a Agus le dieron miedo los relámpagos, a Nico le dio miedo el agua y al Killer le dio miedo todo. Después de media hora nos decidimos a pedir ayuda, claro, primero le hablé a mi hermana… pero ella esta en modo workaholic on so… no había forma en que nos ayudara.
La segunda llamada fue para Isa. Afortunadamente ella se puso (y cito literal) “en modo Lazie”. Llego en unos minutos y estuvimos resguardados en casa… pero todavía no listos para terminar la noche.
Las ventanas sí habían quedado abiertas…
En lo que corríamos a cerrar ventanas, nos encontramos con una perra mojada haciendo carreras por toda la casa y dos pares de tenis que no habían sido limpiados antes de entrar, so… hora de limpiar. Saqué unas franelas para comenzar a secar la sala y la recámara (¡¡¡alfombra!!!), mientras tanto Agus se metió a bañar con todo y perra (el Killer se salvó del remojón porque lo estuve cargando todo el tiempo). Después de haber secado comencé con la cocina y mientras Agus ya había salido y comenzó con el trapeador. Era hora de mi baño. Para cuando terminamos eran pasadas las 10 y ni él ni yo teníamos ganas de nada mas. Yo entré en la cama (con sábanas recién cambiadas después de que las otras se empaparan), tome un libro y me decidí a tomar el lunes como un recordatorio de tener un paraguas en la bolsa y cerrar todas las ventanas antes de salir.
Ayer salimos otra vez.
Y sí. Tenía un paraguas y las ventanas cerradas.
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Para mi fue un placer ir al rescate.. aunque tuve que entrar en modo “lassie” para que nolo se subiera al coche a salvarlos jajaja Nota mental: debo aprender a manejar..
TQM!