A veces es increíble la capacidad que tienen las personas para complicar las cosas. Otras veces es la misma situación la que no te ayuda y las complica por sí misma, sin embargo el trabajo de una parece ser desenredar esos pequeños altercados que ocurren… al menos con los datos.
Pareciera ser que el hecho de involucrarme en algo es por sí mismo la solución a todos los problemas (si hay presupuesto, claro), ellos confían en que puedo sacar oro de los datos vueltos de cabeza y que por arte de magia entenderé algo que a ellos se les pasó por alto.
Es bastante bueno para mi ego cuando eso sucede, cuando en realidad puedo arreglar las cosas y convertirme en una especie de superheroe de oficina… pero cuando no puedo solucionarlo me hundo en mis pensamientos. En este trabajo lo que he aprendido es a abordar los problemas desde varios puntos, porque siempre SIEMPRE falla alguno en algún punto.
Recuerdo la primera vez que pude hacer esto… en un exámen de matemáticas. Mi profesor me mando llamar al escritorio cuando entregó los resultados y me dijo muy serio que ese era el resultado, pero que no era esa la forma en que esperaba que resolviera el problema. Ese día comencé a creer que podía tomar varios caminos para llegar a donde quería.
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