Debería hacer algo al respecto, al menos encontrar el momento en que todo comenzó y eso fué, creo poco después de que me casé. Sin medir cómo comencé a limpiar obsesivamente el pequeño huevo en el que vivo.

Comencé por la recámara, con el pretexto de que ibamos a cambiar los muebles, tuve que vaciar los antiguos cajones de supercherías que traje conmigo desde la casa materna y deshacerme de recuerdos pasados, míos y de demases.

Continué con la cocina, tratando de hacer espacio al montón de cosas producto de una petición familiar múltiple, y después de haber decidido quedarme con ciertas cosas y con otras no.

Después siguieron las películas, los cds, los roperos de ropa, los de blancos y hasta el hueco abajo de la escalera, hasta terminar en los libreros.

Ahora mis fines de semana son para hacer una actualización sobre aquello que dejé pendiente de lunes a viernes, desde recibos telefónicos y bancarios a un montón de papeles y publicidad anónima de supermercados. Sencillamente no sé como hacer para deshacerme de este mal. Cada semana limpio un poco mas.

Pero claro, todo consiste en cambiar hábitos y todavía tengo algunos cuantos que deberán ser actualizados…

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