Ayer por la tarde me sustrajeron el celular.
Sustrajeron es un decir… lo dejé sobre mi escritorio en el trabajo y para cuando me pude dar cuenta había desaparecido.
¿Qué iba en él? Comenzando con todos los contactos. Puedo afirmar que la mayor parte de ellos es recuperable vía correo electrónico, así que no me preocupa haberlos perdido.
Ayer me puse a cabilar conscientemente acerca de si la pérdida de un aparato era impactante. Y pues, el hecho de que fuera un robo fué lo impactante. El haber perdido el celular no resultó del todo molesto… mucho más molesto que haberlo olvidado un día en casa o en el auto. Le decía a Agustín que me hubiera dolido más haber perdido mi correo electrónico, que la información que guardo de forma online es mucho más importante para mí que algo que cargo conmigo y que en momentos dejaba olvidado (como ayer).
Un compañero del trabajo dijo que él creía que había sido con dolo, y que fué alguien que me conocía. A eso le tengo un poco más de miedo.
Qué mas puedo hacer, sino que en poco iré a adquirir uno nuevo, un sony ericsson para variar (je). Y que espero recuperar el número que seguía estando a nombre de mi papá (niña de papi al fin y al cabo). Las cosas van y vienen, me digo.
No he escrito nada parecido hasta el momento.















Me encantaría que fuera una broma del celular y que apareciera, pero mientas tanto creo que se encontraría un nuevo hermanito y eso no le gustaría mucho. je
¿y no tenía fotos comprometedoras? buuh!
Saludos
Mario