Robert Silverberg
Gundersen acaba de tomar su retiro como administrador imperial y regresa a Belzagor, planeta en el que estuvo durante unos años como máxima ley, porque durante su estancia no pudo terminar de comprender a ese intrincado planeta. Según la política de descolonización, consistente en dar la independencia a todos los alienigenas con lengua y cultura propia, Belzagor es dejado en manos de sus pobladores nativos.
La raza nativa de Belzagor son paquidermos en una sociedad inteligente que no desarrollaron una tecnología avanzada, sin embargo su química por otra parte hace milagros entre su raza.
Gundersen tiene que ir descubriendo poco a poco los misterios de esta raza. Ciencia ficción cargada de mistiscismo como ningún otro libro que haya leído
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