Comienzan los ensayos para quedarse solita.

Ya lo había estado, en Villahermosa.

Esas veces sabía que tenía a la mano a mi abuela, a mis tíos, a mis amigos… que levantando el teléfono tendría consuelo.
Ahora es distinto. Tengo familia, pero hasta ahora todavía no tengo la confianza como para aparecerme y decir, “sólo vine a sacudirme la soledad”.

Hace casi tres años las noches del sábado eran algo seguro. Hoy planeo remodelaciones.

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