Lo único que lamentaré será no poder cumplir mi promesa de estar siempre a tu lado.

Mi vida no está hecha a base de grandes ambiciones, ni tampoco tengo planes maestros de conquista. La mayor parte de mis metas no tienen un largo alcance y tampoco me quitan el sueño.

Extrañaré el no haber visto mas y no haber conocido más, pero la misma ignorancia en la existencia de ese “mas” me protege de la desolación. Camino al día, a la semana… al año siguiente. Tengo a la mano aquello que me hace sonreír y sonrío cada día.

Si el mundo se acaba mañana lamentaré que no siga vivo después de mí. Mi existencia es un grano de arena y como tal la acepto, tengo recursos limitados y no pienso perder mi vida luchando por grandes causas. Me importa mi vida y mi momento. El egoismo esta muy presente. Sólo velo por mi perro y sé que cuidarán de él si yo muriera, sé que no me extrañaría. En su pequeña cabeza notaría que hago falta, pero se acostumbraría. Y eso no es malo.

Ahora que pienso en ello, sería bonito que me extrañaran, pero nunca mas de un año. Odiaría pensar que detuve algo con mi no-existencia.

Conmigo me llevo la promesa de haber visto, de haber soñado.

Otras entradas parecidas:

  1. Mañana es otro dia