Miro a un lado, luego miro al otro lado.
- ¿Hay alguien ahí?

Esto es un grito desesperado – que no el de Cuahutemoc – por encontrar el sustento diario.
Existe el mundo, me pregunto.

- No, el mundo no existe. Tal como es no existe. El mundo es un espejismo creado en tu cabeza constantemente antes del crepúsculo. Reinventado mientras el palco permanece vacío y el payaso de la función continúa lanzándose pasteles al rostro en espera de la carcajada.

No, el mundo no existe.
El hombre de la levita vuelve al centro de la pista y anuncia un nuevo acto.

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