Es absurdo atenerse a ciertos artefactos para disfrutar, sin embargo es tan fuerte la costumbre que es como si no hubiera razón para hacer aquello. Yo disfruto la fotografía, me deleito al caminar ir buscando escenarios y pensando en posibilidades hasta encontrar el momento. Hace un año las calles enteras me seducian con sus colores y sin embargo, aunque existía el deseo no obtenía el artefacto.

El artefacto es un artefacto al que tus manos ya se acostumbraron, aquel que estudias y al cual te adaptas para terminar logrando algo para lo que el artefacto fué creado y para lo que tú lo obtienes. Mi artefacto anhelado era mi cámara, no cualquier cámara… la única cámara que he reconocido como tal. Incluso ahora ya no miro cámaras, las pueden haber más grandes y mejor confeccionadas, pero yo me he adaptado a mi artefacto y me he terminado por enviciar con él.

148

Esa tarde le pedí unas fotografías… esa tarde caminamos, fué una hora nada mas, en el escenario más impensable e incluso me miraba extraño antes de entrar, sin embargo yo había visto algo ahí que me había llamado un año antes. Esos escenarios que se antojan irrepetibles y que suceden cada determinado tiempo

Otras entradas parecidas:

  1. Tarde en el zoo
  2. Mi propia parafilia (o no te quites esa barba corazon)
  3. Caminando una tarde
  4. Domingos por la tarde
  5. Tarde y sin nada que decir.