Esta noche hablaba con mi padre y me daba bastante gracia mientras él recordaba a un antiguo jefe que tuvo antes de su jubilación. Él y yo estábamos de acuerdo en que algunos de los malos jefes eran tan malos debido a su falta de planificación. Creo que puedo publicar un libro de anécdotas en donde las cosas hayan ido hacia abajo debido a la poca visión de estos líderes natos.

Nada mas hoy en la auditoría fuí testigo de cómo a mis compañeros les truncaron su puente, por una mala planeación. El proyecto que tienen encargado se programó para terminar el día de mañana, sin embargo este mismo proyecto, el año pasado tenía asignadas siete personas y este año tan sólo dos. Después de muchos esfuerzos pudieron conseguir a dos personas mas, una de medio tiempo y una sin equipo… tres días antes de que acabara la asignación. Claro, hoy uno de ellos estaba echando chispas porque ya había comprado un paquete en Acapulco.

Mi padre por otro lado me comentaba del último trabajo que tuvo antes de su jubilación. Recordaba que el jefe del proyecto, el desarrollo de un programa, cambiaba de parecer a cada rato y según su estado de ánimo. Cómo chiste decíamos que el señor esperaba que de repente el programa tuviera listas las velitas para su pastel de cumpleaños que caía al siguiente día, que cuando apretara un botón le diera los buenos días y que si amanecia de mal humor hechara humito.

Aunque muchas veces no es culpa de los “líderes natos” llegar a estos puestos sin ese conocimiento, o sin llegar a ponerlo en práctica. En mi caso, este año fué el apuro, una mala planeación por parte de líderes más grandes y el mismo cuento de siempre: todos quieren que el personal se comporte como superman.

No he escrito nada parecido hasta el momento.