Cuando era yo una enana, bastante menos enana que los niños de mi edad porque siempre he sido mas alta que los demás, tradicionalmente pasaba el 24 en casa de los abuelos en México y el 31 en casa de los abuelos en Villahermosa.

Ya unos años después las situaciones fueron distintas. 24 en casa de mis tíos en Puebla y 31 en mi casa en Villahermosa.
Este año, como hace muchos que no, el 24 fué en casa de mis abuelos en México. Fué dormir otra vez con mis hermanas entre cojines y sábanas tumbadas en la sala, discutir por el turno a la regadera y quejarse porque se acabó el agua caliente.

Al día siguiente fuimos todos a la villa, que queda, caminando, a 20 minutos de casa. Yo tenía ya unos años sin llegar de peregrinación y aunque no pude entrar a las iglesias, porque me empeñé en llevar a Killer conmigo, pude disfrutarlo. De todos modos tuvimos la suerte de que un sacerdote se enterneciera y le diera una bendición.

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