Este fin de semana me ha tocado visita de la abuela.

El viernes por la noche llegó una van con cuatro pasajeros que llegaron a pasar la noche en mi minúscula casa. Como siempre mis padres se acomodaron en el sofá cama en la sala, comprado especialmente para dormir en sus constantes visitas, y que ha venido a ser cama de todos a la hora de rentar películas un sábado por la noche.

Sin embargo mi tía y mi abuela se rifaron las otras dos habitaciones y por ser mi vieja un poco mas delicada, le toco dormir conmigo, en el cuarto con la ventana al sol, y mientras yo me iba al suelo y terminaba el ritual nocturno de mantener al Killer bajo las sábanas en lo que le gana el sueño, bendito sueño que no tarda en llegar, me tocó escuchar los rezos nocturnos que mi abuela suele enviar.

Te pido señor por mi hija Naya, que se le quiten sus dolores; te encomiendo a mi hija Lety, cuídamela bastante; cuidame a mi hijo Jose, cuidame a mi gordito que trabaja mucho; te encargo bastante a Rubén, que encuentre trabajo, por favor te lo encargo

Y mientras escuchaba las plegarias nocturnas, que sé reza cada noche, y que ya me ha tocado escuchar con algunas diferencias según pasan los años… comienzo a pensar en mi ángel de la guarda. Hace poco en una tarde de Yak (si, me fuí a apostar 100 pesos un fin de semana), me percaté de que en mi vida no he ganado nada… puede ser raro, pero aquellos concursos en donde he ganado no han sido realmente azarosos, mas bien han sido reconocimientos por mis esfuerzos o por mis grandes debrayes.

Cuida a mis nietos señor… a María, cuida mucho a esa niña que apenas entra en la juventud; a Jóse, métele en la cabeza que estudie bastante, ¿qué va a ser de él?; a Luz, quítale esos dolores de cabeza y que se comporte; a Ana, vive muy lejos, te la encargo mucho; a Sol, quítale esa gripa, que se ponga sana

Y muy por el contrario, al no sucederme la suerte, me encontré con que siempre me veía agradecida por los pequeños milagros cotidianos que no dejaban que nada malo me pasara.

Tal vez el milagro mas vano de todos fué cuando pedí que no llegara un maestro para no tener que entregar tarea, por segundo día consecutivo… después de 30 minutos de haberlo pedido el maestro nunca se presentó. Después de aquello cambié mi enfoque sobre mi ángel de la guarda y pasó de ser una bonita broma a algo en lo que realmente creía.

* * *

Pero esa noche comencé a germinar otra teoría
acerca de este ángel de la guarda…

No he escrito nada parecido hasta el momento.