En mi casa la comida no era cosa de juego. Mi madre se oponía a que sus tres monstritos hicieran gárgaras con leche, se opusieran a comer espinacas y a que se levantaran de la mesa antes de haber acabado. Hasta el momento en que la dejé y me vine a probar suerte a la sombra de los volcanes, el horario y la comida eran algo contra lo que no se le podía poner ningún pero.

Alrededor de las dos de la tarde mi padre llegaba a casa y los que estábamos presentes comíamos. Sufrimos muchos cambios de horarios en el curso de 25 años, pero como familia son pocas las veces que dejábamos que alguien comiera solo ¡y no se diga fuera de la mesa!, eso era casi casi un pecado.

Ahora en Puelalandia mi hermana y yo debemos procurarnos comida solas y aunque las pizzas y las hamburguesas ya no son sólo cosas de los fines de semana, fieles a las costumbres familiares continuamos comiendo juntas. Aunque sinceramente yo no sé lo que diría mi madre si supiera lo que he comido esta semana.

Desde larga distancia mis padres nos monitorean, después de todo, el que te hayas ido no significa que hayan abdicado al monitoreo, sólo que su rango se ha vuelto mas amplio. Y fieles nosotras a las costumbres, no comemos solas… y a veces ampliamos nuestra mesa y colocamos mas lugares.

Mi cuñado es un visitante asíduo de nuestra mesa, no sé si porque la comida le sale gratis, o en realidad le gusta cómo cocina mi hermana. Una vez he llevado amigos de la oficina y algunos fines de semana se nos une mi novio a la mesa. Y claro… es obvio que cuando una cocina, es a ellos a los que les toca lavar los platos.

Hoy tendremos visitas, esperando están dos amigas de mi hermana. Y aunque dudo que haya comida casera, nos podemos arreglar. Será la segunda vez esta semana que comemos comida japonesa, pero sinceramente no me canso del arroz. Y un poco mas de pizza en la dieta sería mejor.

Eso si, todo servido hermosamente en la mesa del comedor.
(pero se puede encender el televisor)

117.jpg

No he escrito nada parecido hasta el momento.