Durante mi infancia la música estuvo presente en mi casa, sin embargo el poder de la desición no. Fuera de un cassete con música de películas mexicanas que mis padres procuraban esconder, las niñas sólo podían aspirar a decidir qué canción tararear mientras jugaban.

Cierto que tuve mis discos infantiles, y que llegada la adolescencia los discos de Timbiriche estuvieron por ahí (un parte negra de mi vida, no pregunten), sin embargo lo que más abundaba en la casa eran las baladistas en español: Dulce, Ana Gabriel, y otras tantas que tuve la suerte de olvidar también.

Creo que la primera desición importante en materia musical que hice en mi vida fué cuando escuché a John Lennon… y de ahí a los Beatles. Hablar de música con mis amigos era frustrante, porque no conocía ni de a oídas a todos aquellos de quienes hablaban y a quienes admiraban. Una amiga hacía firmas de los New Kids on the Block en cemento fresco y yo tan sólo seguía viendo garabatos. Finalmente decidí que si la música popular era ajena a mí… entonces yo sería ajena a ella. Y comencé a escuchar lo que los demás no escuchaban.

Mi juventud pasó entre Café tacuba y un poco de Hombres G, tampoco soy perfecta, un algo de Metallica… y finalmente caí en MTv.

Después de un tiempo me dí cuenta de que vivía crispada de los nervios y un amigo me fué metiendo en lo que podría decirse New Age… Life in Mono fué preciso, lo mismo que un disco de October Project que un amigo tuvo a bien de regalar, y comencé a escuchar Jpop. La salsa se me hace interesante y la música norteña… bueh, las letras son muy buenas.

Sigo pensando que la música no ha sido decisiva en mi vida. Sin embargo aparece como parte, como algo que acompaña. Como un eco tal vez. Algo presente pero que no empaña ni decolora nada.

Cuando comencé a bajar discos encontré gratamente útil el internet. Había música a la que no tenía alcance y que sin embargo podía escuchar (tal es el caso del Jpop, que sigo escuchando contra toda regla). Luego comencé a trabajar y preferí comprar. Me complacía ir a la parte instrumental y escuchar. Dejé de tener oportunidad de bajar música al no contar sino tan sólo con un modem y 2 horas de conexión. Mi mayor proveedor fué en ese entonces Agustín que me enviaba la música de su vida, todo ello mientras me conocía.

Ahora llego a una casa con internet por cable y después de un rato asumo la idea de tener Ares. Hasta ayer en la noche sencillamente lo apagaba nada mas encendía la máquina. Los virus y la protección de la máquina me preocupaban bastante, pero no podía desinstalarlo porque de vez en cuando mi hermana lo utilizaba. Ayer comencé a bajar música… lo dejé toda la noche y esta mañana he encontrado que ya muchas canciones estaban en mi disco duro. Madredeus es lo mejor para dormir y despertar. Y buscando buscando un disco de smooth jazz, encontré una serie de artistas franceses que comencé a bajar.

Esta mañana he dejado varias muestras para bajar, espero que ahora que llego a casa encontrar que muchas de ellas las pueda ya escuchar. La música ajena a mí es mucho más fácil de encontrar.

(Y tengo 18 gigas en una lactoc que utilizar…)
(Y esta noche he aprendido que también hay anime… Naruto ahí voy).

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