Roberto Bolaño

Tiene ya bastante que termine Amuleto y sin embargo, no había escrito su reseña por desidia… mal hecho de mi parte.

En esa temporada en que vivía viajando entre Morelia y Puebla, usaba pasar a México a ver a TT, lo conocí en su fasceta mas hogareña y le encontre leyendo libros. Él un día insistio en que me llevara dos, los empaco cuidadosamente en mi memoria portatil (porque eran virtuales) y me mando a casa haciendome prometer que los leeria.

Del otro ya hable (ciudades desiertas), este fue diferente.

Amuleto me remite a dos mundos extraños: el de las borracheras literarias, y el de aquel sin oficio y sin casa.

Mas que nada me admiraba la facilidad con que la protagonista se adaptaba a otros ambientes y no le molestaba la idea de ir perdiendo recuerdos entre mudanza y mudanza. En mi vida de hija acomodada, no he tenido mas que dependencia y una sola mudanza. Se que facilmente podria hayar algo que me remitiera a mi infancia, y se que solo necesito pedir ayuda para tenerla.

Pero la vida de ella no era muy distinta, pedia ayuda de todo el que podia y esta ayuda venia. Y tenia sus recuerdos muy grabados en la cabeza, casi todos guardados en el transcurso de tres meses, que paso encerrada en un baño de la UNAM en el 68. ¿Sera tan místico el 68 debido a las muertes o al hecho de que solo podamos especular de ellas?

“Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer.

Y ese canto es nuestro amuleto.”

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