Mi madre creció en una casa en donde los animales no tenían cabida. Si debía haber mascotas nada como un pajarito, un pez o una tortuga. Animales lo suficientemente pequeños y que podían tener su propio habitat dentro de un habitat mas grande y no corretear por la casa. Ana quería tanto un perro que consiguió lo imposible y en el 93′ llegó Celin a la casa.

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Junior, Milla, Celin y Killer

De Celin hemos tenido ya otros cuantos. Alfa fué nuestro segundo perro, y lamentablemente murió el año pasado. En la misma camada de Alfa nació Junior, y él fué a parar a las manos de mi tía que en ese entonces vivía sola en Campeche y tampoco le agradaba la idea de un perro, pero claro, ahora de todos él es el mas consentido (y el que no deja de moverse en la foto). Luego cuando Celin y Alfa se fueron a Puebla la casa en Villahermosa quedó muy sola y en una ocasión me encontré con Killer, él es mío. A la muerte de Alfa todas quedamos impactadas, y tratando de aminorar el impacto para Celin, ya que era su hija y sufrió bastante, llegó Milla (apodada Camilla o Milagros) y ahora que Ana vive en Morelia se ha mudado para allá.

En algunas ocasiones tenemos a todos los perros en la casa.
Sacarlos a caminar es lo mas entretenido de todo el día… lo puedo asegurar.

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