Una vez durante el colegio una monja me hizo la observación de que no podríamos faltar a la escuela por cuaquier cosa, extrañamente comenzó una cátedra acerca de lo estrictamente correcto para entrar en duelo, y me dolió que dijera que cuando mi perro muriera no sería una gran pena.

Ayer en la noche una de mis perras, Alfa, nos dejó.

El día en que Celin parió su última camada fué un día difícil para ella, tanto así que tuvimos que ayudarla porque sencillamente no pudo. En un momento en que terminé siguiéndola por toda la casa me encontré abajo de una cama con que había dejado abandonado a uno de los cachorros dentro de la bolsa y no sabíamos cuánto tiempo llevaba así.

Mi papá, como buen padre nos reunió a las tres y nos dijo que… que no todas las veces es posible salvar a todos los cachorros, que hay siempre uno que es más débil que los demás y que sencillamente no puede con la vida.

Sin embargo, mi padre siempre ha sido muy delicado para la muerte y no quiso verla mas, mientras tanto Ana, mi hermana, sostenia a una perrita en sus manos, mientras le sacaba poco a poco de la bolsa, esperando algún milagro. Y el milagro sucedió. Ese pequeño pedacito de carne estaba tratando de respirar para vivir.

Claro, es la historia de la coca cola mas cara. Al llegar con el veterinario lo que hizo este fué terminar de limpiar las vías respiratorias y darle azucar, en este caso una coca cola, para que reaccionara. Así fué que Alfa nació.

Desde que nació fué de todos los cachorros el mas pequeño, era la que menos comía, la última en aprender a subir las escaleras, la mas pequeña. Y siguió siendo la más pequeña en todo, incluso años después comparandola con sus hermanos era la mitad del tamaño de cualquiera de ellos, era la perra mas pequeña y cariñosa que pudieramos tener.

Se quedó a vivir en la casa, de todos los cachorros que nacieron de nuestra otra perra, fue la unica que se quedó con nosotros. Conforme el tiempo fué pasando nos hicimos de otro mas y a como fuí observando cada uno de ellos tres se hizo de alguien que le mimara. Celín, la mas grande, dormía con Luz, mi hermana menor. Killer, el mas pequeño, conmigo. Y Alfa siempre tuvo una especial fijación con Ana, mi otra hermana.

Me sé algunas anécdotas de la flaca, a como cariñosamente le apodé. Como que cuando vivía con mis hermanas era muy común que pasara las tardes con un vecino. A determinada hora rascaba la puerta y sin ninguna pena cruzaba el patio hasta la otra puerta y pasaba la tarde en sus piernas mientras mis hermanas atendian sus asuntos. También era aficionada a los paseos en auto y sacaba la cabeza por la ventana.

He de admitir que era algo muy encimosa, mucho celosa y siempre peleaba por su parte en todo. Siempre quería lo que Celín tenía y si Celín estaba en algun sitio ella debía de estar en el mismo. A veces en las noches peleaba por su propio lado en la cama y llegó a lanzar trascadas tan solo para defenderlo. Claro, la muy boba no mordía muy fuerte porque si acaso fallaba y lastimaba a alguien le tocaba dormir en el piso.

Esta semana mis hermanas vinieron de vacaciones mientras dejaron a ambas en una veterinaria. Para cuando regresaron, me cuentan que las encontraron a ambas muy mal. Que aparentaban no haber sido alimentadas en todo el tiempo que estuvieron ahí, que el piso estaba cubierto de excremento… Alfa no pudo con la infección. Ayer en la noche Alfa murió.

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