Miro hacia arriba y me encuentro el paraíso.
Mis noches siempre llenas de colores.
De aquellas cosas que cuando las encontré me hicieron soñar.

A veces percibo los libros como algo natural. Me parece perfectamente normal encontrarlos en todos lados, pero he llegado a la conclusión de que esto no es normal.

Tuve suerte (si, lo admito, tuve mucha suerte) de tener todos los libros que quise, de contar con algo parecido a una biblioteca en mi casa, tuve suerte de contar con cuentos y que al menos una vez al año fueramos en México al metro a comprar libros. Nos dejaban escoger. Por lo regular tomaba yo los que mas cuentos tenían, ahí encontré fábulas, leyendas, cuentos, miles de historias y comencé a enamorarme.

Tuve suerte de encontrar en casa libros que iban llamandome la atención en todas mis etapas. Libros infantiles llenos de hojas rayadas, rasgadas, pasadas, sucias de tanto leer. Y fuí pasando los días y fueron pasando los libros, y cada uno me dejaba mas ganas de leer.

Tuve suerte de encontrarme con gente que sabía leer. Y que me enseñaba a leer. Es posible que ahora me digan que en ese tiempo no estaban pulidos, y que ahora ya no leerían lo que en ese momento me recomendaron, sin embargo cumplieron su cometido. Y el dato mas curioso fue encontrarme en secundaria a un bibliotecario que me daba libros para casa… era de aquellas extrañas personas que sabe exactamente lo que estas buscando, el que crea las parejas libro/lector perfectas… el autor que me dió? Edgar Allan Poe.

De ahí en adelante me tuve que valer yo…. los de arriba son una pequeña parte de mi colección.

No he escrito nada parecido hasta el momento.