¿Qué lloras? Lo comprendo.
Todo concluido está.
Pero no quiero verte,
alma mía, llorar.
Nuestro amor, siempre, siempre…
Nuestras bodas… jamás.
¿Quién es ese bandido
que se vino a robar
tu corona florida
y tu velo nupcial?
Mas no, no me lo digas,
no lo quiero escuchar.
Tu nombre es Inocencia
y el de él es Satanás.
Un abismo a tus plantas,
una mano procaz
que te empuja; tú ruedas,
y mientras tanto, va
el ángel de tu guarda
triste y solo a llorar.
Pero ¿por qué derramas
tantas lágrimas?… ¡Ah!
Sí, todo lo comprendo…
No, no me digas más.

Abrojos (fragmento)
Rubén Darío

Y me encuentro pensando.
Durante semanas lo único que no quise hacer fué pensar… sabía que no quedaría muy bien parada cuando me viera en mi espejo y me reprocharía tantas cosas que pude haber solucionado antes o después… o sencillamente de una manera distinta.

Pienso que tengo cosas pendientes que necesito arreglar para seguir y moverme. Me entristesco en las noches pensando en lo atascada que me veo contra todas mis situaciones… y todo esto es culpa tan sólo mía.

¿Qué mas quisiera yo que ser aquello que escribo?

Pero la felicidad no me inunda todos los días las veinticuatro horas y ayer me he encontrado llorando encerrada en el baño pensando en muchas estupideces, preguntándome una y mil veces hacia dónde moverme.

Trato de no recordar mis pasos en falso.
Y no es muy buena señal esa.

Leo mucho, y me he dado cuenta que lo hago para abstraerme de mis propias situaciones y pensar que no sigo estancada.
Me he encontrado sollozando porque quiero mandar todo a la chingada… y sin embargo veo que es imposible desaparecer tan sólo…

Y me encuentro pensando, nuevamente pensando… inundando mi cabeza una y otra vez con lo mismo… escuchandote en la noche. Metafísica, creí que no volvería a experimentarlo.

Quiero hayar las respuestas y si dejo las cosas en calma lo único que consigo es dejar a todos contentos… sin embargo la única que no se siente conforme siempre seré yo misma… Me pongo a pensar que no era esto lo que yo quería para mí y que muchos de los sueños estúpidos que me he venido repitiendo constantemente son tan sólo para olvidar que me había quedado sin metas… que me sentía vacía.

Y que estúpidamente lo único que me motivaba era escribir en este lugar… aunque a veces se tornara difícil vivir con las voces que preguntan el por qué de las cosas que digo.

Hoy lo único que quiero es encontrar una palabra… o saber si no la encontraré nunca… si las situaciones no me dejarán buscarla (aunque con toda el alma quisiera hayarla).

Otras entradas parecidas:

  1. Perdidas.