Los sueños son algo que evito… aprendí a hacerlo con el tiempo porque así duele menos.

Duele menos no soñar que soñar que un amigo muy querido se despide de tí, para despertar llorando y comenzar una letanía de rezos tan sólo para que no le pase nada.

Duele menos no soñar que soñar aquello que mas añoras, tan sólo para despertar viéndo como se va alejando. Cuando era niña creía firmemente que mi maldición era soñar aquello que no se cumpliría… entonces no quería soñar.

Duele menos no soñar que soñar que besas… que besas tan tiernamente a aquel que amas… o que crees amar. Para darte cuenta de que en el momento en que sueñas que lo besas, tan sólo se va.

* * *

Sin embargo no vine aquí para escribir por qué no sueño, sino precisamente para escribir lo que sueño. Ya que ayer soñé.

Soñe lo impensable…
Soñé que en la noche me invadía la ansiedad y me veía caminando en las calles. Caminaba buscando, buscando siempre algo hasta llegar a encontrarlo.
Entonces entraba a una iglesia y con todo el fervor en el alma rezaba… rezaba un Ave Maria.

Para terminar mirándome con cientos de personas alrededor haciendo lo mismo, y entonces la ansiedad regresaba. Y volvía a rezar.

Lo extraño es que el ave, la recé la mitad en español y la mitad en latín.

* * *

Dios te salve María
llena eres de Gracia
el Señor es contigo.

Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre
Jesús.

Sancta Maria Mater Dei
Ora pro nobis
Peccatoribus Nunc et in hora mortis nostrae
Amen.

Otras entradas parecidas:

  1. Sueños y trasnoches