Las mañanas corren frias dentro de mi habitat y sin embargo en las calles calienta el sol. Me levanto peresozamente de mi cama y me preparo para seguir la misma rutina de todos los dias.

Bañarme, vestirme, maquillarme, bajar a desayunar y prepararme para la embestida matutina de automovilistas y semaforos habituales que no hacen sino entorpecer la calle.

Llego y registro mi entrada. Ocasionalmente revisan mi bolsa (lo cual ya es motivo suficiente para rumiar toda la mañana) y en otras ocasiones no me dicen nada. Esto corresponde al humor con que se haya levantado el portero.

Llego a mi segundo habitat en donde me depara el frio constante de el aire acondicionado sobre mis manos. Lo unico que puedo hacer es bajar la temperatura, para que despues otro portero llegue a subirle otra vez mientras todos dentro morimos de frio otro poco.

Me esperan las infinitas llamadas telefonicas que no son mias pero debo contestar.. todo porque alguien dijo que nos iba a dar un telefono . Lo que no dijeron fue que ese telefono estaba ocupado por toda el area y que la mayor parte de las llamadas eran filtradas por ahi. Ahora me depara un 26848 y 49 interminable… para que luego me digan que soy grosera y que redireccione las llamadas (despues de 120 una mañana es suficiente… y ninguna es para mi)

Me atengo a mis actividades, cualesquiera que estas sean. Solo espero el fin del dia…

¿desde cuando mi rutina se volvio tan pasiva?
ya no encuentro una salida para mis dias

Veo fotografias y miles de palabras, y ya no hayo lo que mis deseos advierten… solo sueño con marcharme infinitas veces y cambiar mis dias…

El monitor me da dolor de cabeza y acabo con los ojos inchados a causa de que no tengo protector.. deberia de comprar unos lentes.. no lo se. Tal vez termine acostumbrandome y haga de este lugar mi hogar.

Pero sigo prefiriendo mi recamara, inundada de libros, con aromas atractivos y bonitos vestidos. Con una inmensa cama y la posibilidad de colocar el estereo al maximo, con una suave musica que me inunde y me conduce al septimo cielo de las eternas despedidas cotidianas.

No he escrito nada parecido hasta el momento.